A1. Fallout local intenso por detonación de baja altura o superficiev
Tópico
El modelo de reparto de energía ya estableció que la altura de detonación decide cuánta energía se va en excavar un cráter y cuánta en formar una onda de choque amplia. Esta anomalía aparece cuando una detonación ocurre pegada al suelo y esa succión de tierra y escombros hacia la bola de fuego resulta mucho mayor que la que asumen los modelos que parten de una detonación aérea "óptima": cuanta más tierra succiona la bola de fuego, más fallout local se forma, muy por encima de lo que predice un reparto de energía aéreo estándar.
Esto altera drásticamente la proporción esperada entre los dos tipos de daño: en vez de que domine el daño por sobrepresión, el riesgo se concentra en la exposición radiológica de las horas y los días posteriores, y esa zona de riesgo radiológico puede no coincidir con la zona de mayor daño estructural, precisamente porque uno y otro dependen de mecanismos distintos que ya describió el modelo de reparto de energía.
Por eso este modelo, que abre con una detonación pegada al suelo, hace que la planificación de protección civil no pueda basarse en un único perfil de daño esperado: un escenario de baja altura exige protocolos de refugio prolongado incluso en zonas con daño estructural apenas moderado, y es precisamente esta discrepancia entre daño estructural y daño radiológico la que, más adelante en este catálogo, permite inferir a partir del patrón de fallout observado si una detonación histórica fue aérea o de superficie.
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