E4 Generación de Calor en el Núcleo
Tópico
El calor que finalmente se aprovecha para generar electricidad nace en el núcleo por tres mecanismos distintos que ocurren de forma simultánea. El primero y dominante convierte en calor esta misma energía cinética de los productos de fisión que ya describió el primer modelo de este catálogo: esos núcleos livianos, despedidos a gran velocidad, colisionan casi de inmediato con los átomos del material circundante y les transfieren esa energía por un proceso esencialmente de fricción atómica. El segundo mecanismo convierte en calor una parte de la radiación gamma emitida durante la fisión, que el material del reactor absorbe directamente.
El tercer mecanismo es, durante la operación normal, cuantitativamente menor que los dos anteriores, pero resulta crucial en otras circunstancias: la desintegración radiactiva posterior de los productos de fisión inestables que ya anticipó el primer modelo de este catálogo, y de otros materiales que se activaron al absorber neutrones durante la operación. Este calor residual tiene una propiedad que lo distingue por completo de los otros dos mecanismos: mientras que la conversión de energía cinética y de radiación gamma cesa casi instantáneamente al detener la reacción en cadena, el calor residual persiste durante horas y días, intenso al comienzo y decayendo gradualmente después, precisamente porque nace de una desintegración natural de materiales ya formados que ninguna barra de control puede detener.
Por eso este módulo, que abre con tres mecanismos que generan calor a la vez, cierra señalando la asimetría que importa más para la seguridad de un reactor: dos de esos tres mecanismos se apagan junto con la reacción en cadena, pero el tercero sigue generando calor mucho después de que el reactor ya fue detenido, un hecho que los modelos de apagado y de anomalía de este catálogo retoman más adelante.
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