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A6 Accidentes en Reactores Navales

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Además de los reactores de potencia civiles, los reactores empleados para propulsar submarinos y otros buques militares experimentaron también accidentes significativos, generalmente relacionados con las condiciones particulares de operar en un espacio confinado. El accidente del reactor del submarino K-19, en 1961, fue una falla de esta misma capacidad de refrigeración que ya describieron los modelos de esta parte, que obligó a la tripulación a implementar reparaciones de emergencia improvisadas para evitar una fusión del núcleo, exponiendo al personal involucrado a niveles significativos de radiación.

El accidente del reactor del submarino K-27, en 1968, fue una falla de refrigeración en un reactor que usaba metal líquido como refrigerante —esta misma opción de diseño que ya describió el modelo de refrigeración del núcleo—, y resultó en daño al núcleo y en exposición a la radiación de parte de la tripulación. El accidente del reactor del submarino K-431, en 1985, ocurrido durante una operación de recarga de combustible en puerto, fue en cambio un aumento incontrolado y súbito de esta misma reactividad que ya describió el segundo modelo de este catálogo, que provocó una explosión y la liberación de material radiactivo, con consecuencias fatales para parte del personal presente.

Por eso este módulo, que abre en un contexto operativo distinto al de las centrales civiles —tripulación, condiciones y consideraciones propias del ambiente naval y militar—, cierra mostrando que ninguno de estos tres accidentes introdujo un mecanismo de falla nuevo: refrigeración perdida, reactividad descontrolada durante una recarga, cada uno es el mismo mecanismo que ya describió este catálogo para las centrales civiles, ocurrido esta vez dentro del espacio confinado de un buque.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile