A3 Explosión de Hidrógeno
Tópico
Como ya describió el modelo anterior, cuando el recubrimiento del combustible alcanza temperaturas suficientemente altas en presencia de vapor de agua, reacciona liberando gas hidrógeno. Esta anomalía aparece cuando ese mismo hidrógeno se acumula en espacios cerrados del edificio del reactor, especialmente si los sistemas normalmente encargados de ventilarlo o de recombinarlo con oxígeno de forma controlada también quedaron comprometidos por esta misma pérdida general de energía que originó el sobrecalentamiento en primer lugar.
El hidrógeno acumulado en concentración suficiente, mezclado con el oxígeno del aire presente en esos espacios, forma una mezcla capaz de encenderse explosivamente ante una fuente de ignición tan simple como una chispa eléctrica de un equipo que de otro modo funciona con normalidad.
Este mecanismo es precisamente lo que se observó en varios de los reactores de Fukushima Daiichi, donde las explosiones ocurrieron en las estructuras superiores de los edificios, separadas de la vasija de contención primaria, dañando severamente el edificio circundante sin ser, sin embargo, la causa directa de la fusión del combustible: esa fusión ya estaba en curso por la pérdida de refrigeración antes de que ocurrieran las explosiones.
Por eso este módulo, que abre con un hidrógeno que se acumula donde debería ventilarse, cierra explicando la lógica de los recombinadores pasivos de hidrógeno que incorporan los reactores modernos: convertir el hidrógeno de vuelta en agua mediante una reacción controlada con el oxígeno ambiente, sin necesidad de energía eléctrica externa, es exactamente la respuesta a un riesgo que, como ya mostró este mismo accidente, tiende a aparecer justo cuando los sistemas activos que deberían prevenirlo ya no están disponibles.
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