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D2 Refracción Objetiva y Subjetiva

Tópico

La refracción objetiva mide la prescripción óptica de un ojo sin necesitar ninguna respuesta activa del paciente: el autorrefractómetro proyecta luz infrarroja hacia el interior del ojo y analiza automáticamente cómo esa luz se refleja al volver desde la retina para calcular la prescripción óptica, mientras que el retinoscopio logra algo parecido de forma manual, cuando el examinador observa cómo se mueve el reflejo de una luz que él mismo proyecta hacia la retina del paciente, a medida que va intercalando distintos lentes de prueba delante del ojo examinado.

La prescripción óptica completa que entrega la refracción objetiva tiene tres componentes: la esfera, que corrige el desajuste uniforme entre la potencia ocular y la longitud axial del ojo que produce la miopía o la hipermetropía; el cilindro, que corrige la diferencia de potencia ocular entre meridianos que produce el astigmatismo; y el eje, que indica en qué meridiano específico hay que aplicar ese cilindro para que corrija exactamente el meridiano del ojo que más lo necesita.

La refracción objetiva que entrega el autorrefractómetro o el retinoscopio sirve como punto de partida, pero no siempre coincide exactamente con la prescripción óptica que el paciente percibe con más nitidez, así que la refracción subjetiva refina esa prescripción óptica inicial usando la respuesta activa del propio paciente: con el foróptero, el examinador le presenta al paciente distintas combinaciones de esfera, cilindro y eje, y el paciente indica con cuál de ellas ve con más nitidez, hasta llegar a la prescripción óptica que el propio paciente reporta como la más nítida entre todas las que se le presentaron.

Tanto la refracción objetiva como la refracción subjetiva pueden verse alteradas si el músculo ciliar del paciente está acomodando durante la medición, porque la acomodación suma potencia ocular adicional a la potencia ocular fija del ojo en reposo, y esa potencia ocular adicional puede esconder parte de una hipermetropía que de otra forma se detectaría. Como los niños tienen una amplitud de acomodación mucho mayor que la de un adulto, un niño puede acomodar sin darse cuenta durante toda la medición y esconder así buena parte de su hipermetropía real, así que antes de medir la refracción subjetiva en un niño se aplica cicloplejía: unas gotas que paralizan temporalmente al músculo ciliar, impidiendo que la acomodación sume ninguna potencia ocular adicional durante la medición y dejando expuesta la potencia ocular fija real del ojo en reposo.

Por eso la refracción subjetiva bajo cicloplejía es el estándar de oro para determinar la prescripción óptica en niños: combina la respuesta activa del propio niño frente al foróptero, que sigue siendo la manera más directa de confirmar con qué prescripción óptica ve mejor, con la garantía que aporta la cicloplejía de que ningún exceso de acomodación del músculo ciliar está escondiendo parte de la verdadera esfera, el verdadero cilindro o el verdadero eje que ese ojo necesita.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile