D1 Agudeza Visual: Optotipos y Escalas de Medición
Tópico
El proyector de optotipos, o una pantalla calibrada con un diseño de letras estandarizado, le presenta al paciente optotipos: símbolos o letras diseñados con una forma fija y reconocible, dispuestos en líneas donde el tamaño de cada optotipo disminuye de una línea a la siguiente según una progresión geométrica fija. Cada optotipo tiene un detalle crítico —el trazo de una letra, o el espacio abierto en un anillo— que el paciente tiene que distinguir correctamente para poder identificar ese optotipo; si el detalle crítico del optotipo es demasiado pequeño para que el paciente lo distinga, el paciente ya no logra identificar correctamente ese optotipo, aunque alcance a ver que hay algo proyectado en esa línea.
El proyector de optotipos o la pantalla calibrada siempre presenta los optotipos a una distancia de prueba fija y conocida, así que el detalle crítico de cada optotipo, medido en el propio optotipo, corresponde a un ángulo visual específico y calculable: el ángulo que ese detalle crítico ocupa desde el punto de vista del paciente, dada la distancia de prueba. Cuanto más pequeño es el optotipo de una línea determinada, más pequeño es el detalle crítico de ese optotipo, y más pequeño es el ángulo visual que ese detalle crítico ocupa a la misma distancia de prueba.
A medida que el paciente va leyendo líneas de optotipos cada vez más pequeños, el ángulo visual del detalle crítico de cada línea sigue disminuyendo, hasta llegar a una línea donde el paciente ya no logra identificar correctamente el detalle crítico del optotipo. Al ángulo visual del detalle crítico más pequeño que el paciente todavía logra identificar correctamente se le llama el ángulo mínimo de resolución, y cuanto menor es el ángulo mínimo de resolución de un paciente, mejor es la agudeza visual de ese paciente, porque significa que ese paciente logra distinguir detalles críticos que ocupan un ángulo visual menor que el de otro paciente con un ángulo mínimo de resolución más alto.
El ángulo mínimo de resolución de un mismo paciente no sería comparable de una medición a otra si la iluminación o el contraste entre el optotipo y el fondo cambiaran de una prueba a otra, porque tanto una iluminación más débil como un contraste más bajo entre el optotipo y el fondo dificultan identificar el detalle crítico de un optotipo, sin que eso refleje ningún cambio real en la capacidad del ojo para resolver detalle. Por eso el proyector de optotipos o la pantalla calibrada siempre opera bajo condiciones estándar de iluminación y contraste, fijas de una medición a otra, para que el ángulo mínimo de resolución que se obtiene en una medición dependa únicamente de la capacidad del ojo del paciente para resolver detalle, y no de las condiciones bajo las que se hizo esa medición en particular.
Gracias a que el ángulo mínimo de resolución se mide siempre con el mismo proyector de optotipos o la misma pantalla calibrada, a la misma distancia de prueba y bajo las mismas condiciones estándar de iluminación y contraste, este único número resulta comparable entre distintos pacientes, entre distintas visitas del mismo paciente, y entre distintas clínicas que sigan el mismo procedimiento. Por eso el ángulo mínimo de resolución que mide el proyector de optotipos es el indicador clínico más universal de la función visual: un solo número que resume, de manera estandarizada y reproducible, qué tan fino es el detalle que un ojo determinado todavía logra distinguir.
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