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A4 Catarata: Opacificación del Cristalino

Tópico

El cristalino, la misma lente natural del ojo que aporta parte de la potencia ocular y que en la presbicia pierde elasticidad, debe su transparencia a que las proteínas que forman sus fibras están dispuestas de manera muy ordenada, dejando pasar la luz casi sin interrupciones. Cuando esas proteínas del cristalino se alteran y empiezan a agruparse de forma desordenada, dejan de estar dispuestas con la regularidad que la transparencia del cristalino necesita, y esa desorganización local forma una opacidad dentro del cristalino: una zona donde la luz que atraviesa el cristalino ya no pasa con la misma facilidad que por el resto de la lente. Al conjunto de estas opacidades del cristalino se le llama catarata.

Cada opacidad del cristalino bloquea o absorbe una parte de la luz que intenta atravesarla, así que cuanto más extensas o más densas son las opacidades del cristalino, menor es la transmitancia del cristalino: la proporción de luz que logra atravesarlo sin bloquearse. Una transmitancia reducida por la catarata significa que llega menos luz total a la retina, y esa reducción se nota primero en condiciones de poca luz, donde ya hay poca luz disponible de por sí y cualquier pérdida adicional por la catarata resulta más perceptible.

Además de bloquear parte de la luz, cada opacidad del cristalino desvía en direcciones aleatorias otra parte de la luz que sí logra atravesar el cristalino, en lugar de dejarla seguir en línea recta hacia la retina; a esa desviación aleatoria se le llama dispersión intraocular. Cuanta más dispersión intraocular producen las opacidades del cristalino, más luz aleatoria termina superpuesta sobre la imagen que forma la luz que sí siguió en línea recta, reduciendo el contraste entre las zonas claras y las zonas oscuras de esa imagen incluso en las partes de la retina que reciben suficiente luz.

La reducción de transmitancia y el aumento de dispersión intraocular que produce la catarata no afectan por igual a todos los detalles de una imagen: los detalles finos, que dependen de diferencias de contraste muy sutiles entre zonas muy próximas entre sí, se pierden mucho antes que los contornos grandes y simples, porque incluso una dispersión intraocular moderada ya alcanza para emparejar esas diferencias sutiles de contraste entre zonas próximas. A la medida de cuánto contraste conserva una imagen, detalle por detalle, después de atravesar el cristalino, se le llama la función de transferencia de modulación del ojo, de forma parecida a como el índice de transmisión del habla mide cuánto sobreviven las variaciones rápidas de intensidad del habla después de atravesar una sala; la catarata degrada la función de transferencia de modulación principalmente en los detalles finos, mucho antes de afectar de forma notoria a los contornos grandes.

Como la catarata es una propiedad del propio cristalino y no se puede revertir devolviéndole su transparencia original, la corrección consiste en retirar el cristalino opacificado mediante facoemulsificación, una técnica que fragmenta el cristalino con ultrasonido para poder aspirarlo, y reemplazarlo por una lente intraocular artificial que no tiene proteínas que puedan opacificarse de la misma manera. Antes de la cirugía, la biometría óptica mide con precisión la longitud axial del ojo y la curvatura de la córnea, las mismas magnitudes que determinan la potencia ocular necesaria para que el punto focal caiga exactamente sobre la retina, y con esas medidas se calcula la potencia que debe tener la lente intraocular para que, una vez implantada en lugar del cristalino opacificado, el ojo vuelva a converger la luz sobre la retina sin la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo que ese cálculo busca evitar.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile