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E52 Colonización y metástasis

Tópico

Cuando la célula tumoral circulante logra extravasarse en un órgano distante, deja de estar circulando dentro de un vaso sanguíneo y pasa a encontrarse dentro de un microambiente completamente nuevo, muy distinto del que tenía en el tumor primario del que se desprendió. Lo primero que debe hacer, en este nuevo microambiente, es simplemente sobrevivir: la mayoría de las condiciones de un órgano distante no son inicialmente favorables para una célula tumoral que llega de fuera, de modo que solo las células tumorales que logran sobrevivir a este nuevo entorno se mantienen con vida en el órgano distante.

Las células tumorales que sobreviven en el órgano distante no crecen necesariamente de inmediato: con frecuencia entran en un estado de dormición, en el que permanecen como un foco microscópico de células tumorales, una micrometástasis, sin crecer ni desaparecer, en un equilibrio estático entre las células que se dividen y las que mueren. Esta dormición de la micrometástasis puede prolongarse durante años.

La dormición de una micrometástasis es uno de los fenómenos más importantes, y a la vez menos comprendidos, de toda la oncología, porque explica por qué una paciente con cáncer de mama, aparentemente curada tras el tratamiento del tumor primario, puede sufrir una recaída de la enfermedad diez, o incluso veinte años después: durante todo ese tiempo, una micrometástasis dormida permaneció en equilibrio estático en algún órgano distante, sin crecer ni manifestarse clínicamente, hasta que ese equilibrio se rompió.

Ese equilibrio estático de la micrometástasis dormida puede romperse, y cuando se rompe a favor del crecimiento, la micrometástasis deja de ser un foco estático y pasa a la colonización activa, es decir, empieza a crecer de forma sostenida hasta convertirse en una metástasis de tamaño clínicamente detectable. Para que esta colonización activa ocurra, la micrometástasis necesita transformar el microambiente que la rodea, que originalmente le era hostil o neutro, en un nicho que favorezca activamente su crecimiento: la micrometástasis modifica su propio entorno hasta convertirlo en un lugar permisivo para seguir creciendo.

Comprender qué mantiene a una micrometástasis en ese equilibrio estático de dormición, y qué es lo que finalmente rompe ese equilibrio y desencadena la colonización activa, es clave para explicar clínicamente por qué algunos pacientes recaen muchos años después de un tratamiento aparentemente exitoso, y por qué otros, con micrometástasis igualmente presentes, nunca llegan a desarrollar una metástasis clínicamente detectable.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile