A5.4 Toxicidad sobre el sistema fisiológico
Tópico
Los tratamientos oncológicos actúan de forma más o menos específica sobre el tumor, pero inevitablemente también afectan al resto del sistema fisiológico general del paciente, es decir, a los demás órganos y sistemas del cuerpo que no tienen nada que ver con el tumor.
La toxicidad es la manifestación clínica de ese daño colateral sobre el sistema fisiológico general del paciente, y puede aparecer en distintos órganos y sistemas al mismo tiempo: puede dañar al corazón (cardiotoxicidad), a los riñones (nefrotoxicidad), a los nervios periféricos (neuropatía periférica), a la médula ósea que produce las células de la sangre (mielosupresión), al hígado (hepatotoxicidad), o al sistema hormonal (endocrinopatías).
Esta toxicidad no es un efecto aislado, sino parte de un ciclo completo que conecta al sistema fisiológico general del paciente con el tumor y con el tratamiento: el estado fisiológico general del paciente es el contexto dentro del cual existe y crece el tumor; el estado del tumor, a su vez, es lo que determina qué tratamiento oncológico se elige para ese paciente; y ese mismo tratamiento oncológico, al actuar, produce efectos secundarios que terminan dañando de nuevo al sistema fisiológico general del paciente, cerrando así el ciclo.
Es precisamente este ciclo completo el que justifica el enfoque multidisciplinar de la oncología moderna: subespecialidades como la cardio-oncología, la nefro-oncología, la endocrino-oncología y la neuro-oncología existen porque alguien tiene que ocuparse específicamente de la interfaz entre el tratamiento oncológico y el sistema fisiológico general del paciente, en el punto exacto del ciclo donde los tratamientos oncológicos, después de actuar sobre el tumor, terminan dañando de vuelta al resto del cuerpo.
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