A4.1 Principios oncológicos de la resección
Tópico
La cirugía oncológica interviene de manera más directa que ningún otro tratamiento sobre el número de células tumorales que tiene el paciente: en vez de destruir las células tumorales en el lugar donde están, como hace la radioterapia, o de matarlas químicamente, como hace la quimioterapia, la cirugía oncológica extrae físicamente el tejido tumoral del cuerpo del paciente.
Esa extracción física del tejido tumoral produce una reducción del número de células tumorales que es, a la vez, dramática e instantánea, mucho más rápida que la reducción gradual que logran la radioterapia o la quimioterapia. Pero el éxito oncológico de la cirugía no depende solo de esa reducción inmediata, sino de si quedan células tumorales residuales, ya sea en el borde de la pieza que se extrajo, ya sea en otras partes del cuerpo del paciente, en forma de enfermedad micrometastásica que ya se había diseminado antes de la cirugía.
Si quedan o no células tumorales residuales en el borde de la pieza quirúrgica es, a su vez, una cuestión de distancia: la física de la cirugía oncológica es, fundamentalmente, la física de los márgenes, es decir, de la distancia entre el borde del tumor y el borde de la pieza quirúrgica que el cirujano extrae. Cuando esa distancia es lo bastante grande, todas las células tumorales quedan incluidas dentro de la pieza extraída y el margen resulta negativo, sin células tumorales en el borde. Pero cuando esa distancia se reduce hasta anularse —cuando el borde del tumor llega hasta el borde mismo de la pieza extraída, o más allá de él— quedan células tumorales residuales en el paciente: si esas células residuales solo se pueden ver con el microscopio, el margen se llama microscópicamente positivo; si esas células residuales forman un tumor que ya se puede ver a simple vista, el margen se llama macroscópicamente positivo.
Esta clasificación del margen —negativo, microscópicamente positivo o macroscópicamente positivo— es la que finalmente determina el pronóstico del paciente y la necesidad de dar un tratamiento adyuvante después de la cirugía: cuanto peor es el margen que deja la cirugía oncológica, más probable es que hayan quedado células tumorales residuales capaces de hacer recidivar el tumor, y más necesario resulta un tratamiento adicional después de la cirugía para intentar eliminar esas células tumorales residuales que la cirugía oncológica, por más precisa que sea, no logró extraer.
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