Usuario:

A3.2 Terapias celulares adoptivas

Tópico

Las terapias celulares adoptivas transfieren al paciente células inmunes que fueron modificadas o multiplicadas fuera del cuerpo del paciente, dándoles una capacidad mucho mayor para eliminar el tumor que la que tenían originalmente. A diferencia de los inhibidores de checkpoint, que se limitan a soltarle el freno a las células T que el paciente ya tiene, las terapias celulares adoptivas introducen en el paciente células efectoras nuevas, con propiedades definidas de antemano, en vez de depender de que las células T propias del paciente logren activarse por sí solas.

El caso paradigmático de las terapias celulares adoptivas es la célula T con receptor quimérico: se toman células T del propio paciente y se las modifica genéticamente para que expresen en su superficie un receptor artificial —el receptor quimérico, llamado así porque combina partes de distintos receptores naturales— capaz de reconocer un antígeno tumoral específico con una afinidad muy alta. Otras variantes de terapias celulares adoptivas siguen la misma lógica general de reemplazar o reforzar las células efectoras del sistema inmune, ya sea expandiendo células inmunes que ya estaban dentro del tumor o utilizando otro tipo de célula del sistema inmune capaz de matar directamente a la célula tumoral.

La física detrás de estas terapias celulares adoptivas es la de la ingeniería de sistemas de control: primero se diseña la célula efectora con un receptor de afinidad muy alta hacia el antígeno tumoral específico, después esa célula se produce fuera del cuerpo del paciente en grandes cantidades, y finalmente se reinfunde en el paciente con el objetivo de que, ya dentro del cuerpo del paciente, esa célula prolifere por sí misma y ejerza una eliminación tumoral masiva.

La capacidad citotóxica de la célula T con receptor quimérico es mucho mayor que la de una célula T endógena del paciente, y tiene además una ventaja adicional: como el receptor quimérico reconoce directamente el antígeno tumoral en la superficie de la célula tumoral, esta célula T modificada no depende del sistema de presentación de antígeno que usa normalmente la célula tumoral para mostrar sus antígenos a las células T endógenas. Por eso, aunque la célula tumoral pierda ese sistema de presentación de antígeno —una de las formas más comunes en que el tumor escapa de las células T endógenas—, la célula T con receptor quimérico sigue reconociéndola igual.

En conjunto, esta cadena que va del diseño del receptor quimérico a su producción fuera del cuerpo del paciente, y de ahí a la eliminación tumoral masiva dentro del cuerpo del paciente sin depender del sistema de presentación de antígeno de la célula tumoral, es lo que le da a las terapias celulares adoptivas su ventaja frente a otras formas de inmunoterapia: en vez de esperar a que las células efectoras del propio paciente logren activarse y reconocer al tumor por sus propios medios, las terapias celulares adoptivas le entregan al paciente células efectoras ya diseñadas, ya multiplicadas y con una capacidad citotóxica lista para actuar apenas se reinfunden.

ID:2308

gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile