E4 Sistema de Transporte
Tópico
El sistema de transporte oral describe cómo se mueven las sustancias —iones, ácidos, agua y fármacos— a través de los tejidos dentales y de los tejidos que rodean al diente. Este sistema de transporte oral funciona mediante tres mecanismos fundamentales: la difusión, la convección y el transporte activo celular.
La difusión mueve las sustancias del sistema de transporte oral desde donde están más concentradas hacia donde están menos concentradas, y esa difusión avanza más lentamente cuanto más denso es el tejido que la sustancia debe atravesar, tal como ocurre cuando las bacterias y sus ácidos se difunden a través de un tejido conectivo denso o cuando un ácido erosivo se abre paso a través del esmalte dental.
La convección, el segundo mecanismo, ocurre principalmente en la dentina, un tejido altamente permeable gracias a la enorme cantidad de túbulos dentinarios que la atraviesan —del orden de cuarenta y cinco mil túbulos dentinarios por milímetro cuadrado de superficie, cada uno con un diámetro de apenas uno a tres micrómetros—, que actúan como canales de transporte que comunican la pulpa dental con el esmalte dental.
A través de estos túbulos dentinarios circula el fluido dentinario, y ese flujo de fluido dentinario está impulsado por un gradiente de presión entre la pulpa dental, donde la presión positiva ronda entre diez y quince centímetros de columna de agua, y la cavidad oral, donde la presión es nula o incluso negativa cuando hay un estímulo externo: cuanto mayor es la diferencia de presión entre la pulpa dental y la cavidad oral, más intenso es el flujo de fluido dentinario que circula por los túbulos dentinarios.
Este flujo de fluido dentinario activa los mecanorreceptores de las fibras nerviosas A-delta que se encuentran en la pulpa dental, el mismo mecanismo que produce el dolor agudo característico de la hipersensibilidad dentinaria descrito para la sensibilidad dental.
El tercer mecanismo, el transporte activo celular, mueve sustancias del sistema de transporte oral a través de las membranas de las células de los tejidos dentales y peri-dentales gastando energía celular, a diferencia de la difusión y la convección, que no requieren que la célula gaste energía para que la sustancia se mueva.
Dentro de este mismo sistema de transporte oral, la salivación —el movimiento de agua y de otros componentes hacia la cavidad oral en forma de saliva— está controlada por el sistema nervioso autónomo y por la secreción de los acinos glandulares, los mismos dos factores que determinan el flujo salival basal descrito para la xerostomía.
En reposo, este flujo salival basal se mantiene entre aproximadamente una décima y cuatro décimas de mililitro por minuto, pero puede aumentar hasta cerca de siete mililitros por minuto cuando la salivación se estimula, por ejemplo durante la masticación. Así, la difusión, la convección y el transporte activo celular, junto con la salivación que acabamos de describir, son los mecanismos que en conjunto explican cómo las sustancias se mueven a través de los tejidos dentales y peri-dentales que definen el sistema de transporte oral.
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