D9 Intervención de Transporte
Tópico
Las intervenciones de transporte modifican los flujos de sustancias en el sistema oral para mejorar el equilibrio de transporte del paciente. Entre las principales intervenciones de transporte se encuentran los sellantes dentales, los sustitutos y estimulantes salivales, los sistemas de liberación controlada de fármacos y los barnices de flúor, cada uno dirigido a un flujo distinto dentro del sistema oral.
Los sellantes dentales cumplen dos funciones según dónde se apliquen: cuando ocluyen los túbulos dentinarios expuestos, reducen la permeabilidad dentinaria responsable de la sensibilidad dental, y cuando ocluyen las fosas y fisuras de los molares, impiden que las bacterias del biofilm y sus sustratos se acumulen en esos surcos y previenen así la aparición de caries dental en esas zonas.
La reducción de la permeabilidad dentinaria que logran los sellantes dentales es proporcional a la fracción de túbulos dentinarios que el sellante logra ocluir: cuanto mayor es la fracción de túbulos dentinarios ocluidos por el sellante dental, menor es la permeabilidad dentinaria que queda disponible para que un estímulo externo mueva el fluido dentinario y desencadene la sensibilidad dental.
Los sustitutos salivales y los estimulantes salivales, como la pilocarpina o la cevimelina, aumentan el flujo salival disponible en la boca de pacientes con xerostomía: los sustitutos salivales reemplazan externamente la saliva que falta, mientras que los estimulantes salivales actúan sobre las propias glándulas salivales del paciente para que produzcan más saliva.
El estimulante salival actúa sobre los receptores muscarínicos de los acinos glandulares, los mismos acinos glandulares cuya función acinar determina el flujo salival basal: al activar estos receptores muscarínicos, el estimulante salival aumenta el flujo salival de forma dosis-dependiente, es decir, cuanto mayor es la dosis del estimulante salival administrada, mayor es el aumento del flujo salival que se obtiene.
Los sistemas de liberación controlada de fármacos, como los dispositivos con clorhexidina o con tetraciclina, se colocan directamente dentro de la bolsa periodontal para mantener ahí una concentración local de fármaco mucho más alta y sostenida que la que se lograría con un enjuague o una pastilla, de modo que esa concentración local dentro de la bolsa periodontal se mantenga por encima de la concentración mínima necesaria para controlar a las bacterias durante más tiempo.
Cuando la difusión es el mecanismo que controla la salida del fármaco desde estos sistemas de liberación controlada, la cantidad acumulada de fármaco liberado no crece de forma proporcional al tiempo, sino que crece como la raíz cuadrada del tiempo transcurrido, el mismo tipo de comportamiento que se observa cuando un proceso está controlado por difusión en otros tejidos dentales.
Los barnices de flúor actúan como un depósito de fluoruro que se aplica sobre el diente y libera sus iones de fluoruro lentamente hacia el esmalte dental a lo largo del tiempo, en lugar de entregar todo el fluoruro de una sola vez. De este modo, los sellantes dentales, los sustitutos y estimulantes salivales, los sistemas de liberación controlada de fármacos y los barnices de flúor modifican, cada uno a su manera, alguno de los flujos de sustancias que definen el equilibrio de transporte del sistema oral descrito al comienzo.
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