D8 Intervención Química
Tópico
Las intervenciones químicas modifican el equilibrio químico del entorno oral para prevenir o revertir las anomalías dentales. Entre las principales intervenciones químicas se encuentran la fluoración, la remineralización con compuestos derivados de la caseína, el blanqueamiento dental y el uso de clorhexidina como antibiofilm, cada una actuando sobre un aspecto distinto de ese equilibrio químico del entorno oral.
La fluoración aplica flúor sobre el esmalte dental por medio de barnices, geles, colutorios o agua fluorada, y ese flúor se incorpora al esmalte dental formando fluorapatita en lugar de hidroxiapatita pura, lo mismo que ocurre cuando el fluoruro actúa como mecanismo protector frente a la caries dental. Al incorporarse como fluorapatita, el flúor aumenta la resistencia del esmalte dental frente a la desmineralización.
Este aumento de resistencia ocurre porque el flúor sustituye a los iones hidroxilo que normalmente forman parte del cristal de hidroxiapatita del esmalte dental, y el cristal resultante, la fluorapatita, es menos soluble que la hidroxiapatita original: al ser menos soluble, la fluorapatita necesita una acidez mayor para empezar a disolverse, lo que en la práctica desplaza hacia niveles más ácidos el pH crítico del esmalte dental, tal como se describe para el mecanismo protector del flúor frente a la caries dental.
La remineralización se favorece aplicando un compuesto derivado de la caseína combinado con fosfato de calcio amorfo, que libera iones de calcio y de fosfato disponibles para el esmalte dental y aumenta con ello el grado de saturación de la saliva respecto a la hidroxiapatita del esmalte dental. Cuanto mayor es el grado de saturación que alcanza la saliva gracias a este compuesto, más favorece la remineralización del esmalte dental en lugar de su desmineralización.
La velocidad de esta remineralización responde al grado de saturación de la misma manera, aunque en sentido inverso, en que la velocidad de disolución del esmalte dental responde al grado de saturación durante la desmineralización: así como una saliva muy alejada de la saturación disuelve el esmalte dental con rapidez, una saliva suficientemente sobresaturada respecto a la hidroxiapatita deposita mineral sobre el esmalte dental con una velocidad que también responde de forma no lineal al grado de saturación alcanzado.
El blanqueamiento dental utiliza peróxido de hidrógeno o carbamida, dos sustancias que difunden a través del esmalte dental hasta alcanzar la dentina subyacente, y que al llegar a la dentina oxidan los cromóforos responsables de su coloración, aclarando así el color visible del diente.
La eficacia de este blanqueamiento dental depende de dos factores: de la concentración efectiva de peróxido de hidrógeno o carbamida que realmente logra alcanzar la dentina después de atravesar el esmalte dental, y del tiempo de contacto durante el cual esa sustancia actúa sobre la dentina. Igual que ocurre con la difusión de otras sustancias a través de los tejidos dentales, cuanto más denso es el esmalte dental que debe atravesar el peróxido de hidrógeno o la carbamida, más lentamente avanza esa difusión y menor es la concentración efectiva que finalmente alcanza la dentina.
El uso de clorhexidina actúa sobre un aspecto distinto del equilibrio químico del entorno oral: en lugar de modificar directamente al esmalte dental, la clorhexidina actúa como antibiofilm, reduciendo la carga de bacterias como el Streptococcus mutans dentro del biofilm dental. Así, mientras la fluoración, la remineralización y el blanqueamiento dental actúan directamente sobre el esmalte dental y la dentina, la clorhexidina reduce el biofilm dental que es la fuente misma de los ácidos que desmineralizan el esmalte dental, cerrando el conjunto de intervenciones químicas que modifican, cada una a su manera, el equilibrio químico del entorno oral descrito al comienzo.
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