D5 Diagnóstico Biológico
Tópico
El diagnóstico biológico evalúa dos aspectos del paciente: el estado del ecosistema microbiano oral y la respuesta inmune del huésped frente a ese ecosistema microbiano oral. Para evaluar estos dos aspectos, el diagnóstico biológico recurre a distintos métodos de laboratorio, unos dirigidos al ecosistema microbiano oral y otros dirigidos a la respuesta inmune del huésped.
El método más establecido para evaluar el ecosistema microbiano oral es el cultivo microbiológico, que permite contar cuántas bacterias del tipo Streptococcus mutans y Lactobacillus hay presentes, un recuento que se usa para estimar el riesgo de caries dental, y que también permite contar los patógenos periodontales presentes, un recuento que se usa para estimar el riesgo de enfermedad periodontal.
Además del cultivo microbiológico, existen métodos complementarios para cuantificar estas mismas bacterias: una técnica de amplificación genética en tiempo real detecta y cuantifica con mayor precisión especies bacterianas específicas dentro del ecosistema microbiano oral, mientras que ciertas pruebas comerciales permiten estimar de forma más simple y semicuantitativa el nivel de Streptococcus mutans y de Lactobacillus presentes en la saliva, sin necesidad de un cultivo microbiológico completo.
La carga bacteriana total del biofilm no crece de forma indefinida: al principio crece rápidamente, pero a medida que el biofilm se aproxima al máximo de bacterias que puede sostener, su crecimiento se hace cada vez más lento hasta estabilizarse cerca de ese máximo, en lugar de seguir aumentando sin límite.
Más allá de contar especies bacterianas puntuales, el ecosistema microbiano oral completo puede caracterizarse mediante un análisis secuencial del microbioma, que identifica y compara las distintas especies bacterianas presentes a partir de un gen ribosómico común a todas las bacterias, y que permite determinar el perfil de disbiosis, es decir, cuánto se ha desviado la composición del ecosistema microbiano oral de una composición bacteriana saludable.
Para evaluar la respuesta inmune del huésped, se analiza el fluido crevicular gingival en busca de marcadores de inflamación como la interleucina 1 beta, el factor de necrosis tumoral alfa, la prostaglandina E2 y las metaloproteinasas de matriz, y se complementa este análisis del fluido crevicular gingival con la medición de la actividad de los leucocitos y con la detección de anticuerpos específicos frente a los patógenos del ecosistema microbiano oral.
Dentro de este mismo fluido crevicular gingival, la relación entre la señal que activa a los osteoclastos y la osteoprotegerina que la inhibe permite predecir la actividad destructiva periodontal: cuanto más predomina la señal activadora de los osteoclastos sobre la osteoprotegerina en el fluido crevicular gingival, mayor es la actividad destructiva periodontal que cabe esperar en ese paciente.
En conjunto, todos estos métodos entregan un mismo tipo de variables medidas sobre el paciente: la cantidad de unidades formadoras de colonias por mililitro de Streptococcus mutans y de Lactobacillus, la concentración de interleucina 1 beta, la concentración de metaloproteinasas de matriz, y la relación entre la señal activadora de los osteoclastos y la osteoprotegerina. A partir de estas variables medidas, el diagnóstico biológico determina valores derivados como el nivel de riesgo biológico del paciente, el índice de disbiosis de su ecosistema microbiano oral y la severidad de la inflamación de su respuesta inmune del huésped.
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