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D3 Diagnóstico Químico

Tópico

El diagnóstico químico evalúa el estado del equilibrio químico oral a través de seis aspectos: el pH, la capacidad tampón de la saliva, la concentración de iones minerales como el calcio, el fosfato y el fluoruro, el grado de saturación de la saliva respecto a la hidroxiapatita, la actividad enzimática del biofilm y los marcadores bioquímicos de inflamación. Cada uno de estos seis aspectos del equilibrio químico oral se evalúa con un método distinto.

El pH salival se mide con microelectrodos de vidrio o con tiras de pH. En reposo, el pH salival normal se mantiene entre aproximadamente seis coma siete y siete coma cuatro, pero durante un episodio cariogénico ese mismo pH salival puede caer por debajo de cinco y medio, un nivel de acidez comparable al pH crítico que dispara la disolución del esmalte dental.

La capacidad tampón de la saliva se determina mediante una titulación ácida: se añade ácido clorhídrico a una muestra de saliva y se mide cuánto varía el pH salival de esa muestra a medida que se agrega el ácido. Cuanto menos varía el pH salival ante una misma cantidad de ácido añadido, mayor es la capacidad tampón de la saliva.

El grado de saturación de la saliva respecto a la hidroxiapatita compara la concentración de iones minerales que la saliva realmente tiene disueltos con la concentración que tendría si estuviera en equilibrio químico exacto con la hidroxiapatita del esmalte dental: cuando la concentración real de iones minerales supera esa concentración de equilibrio, la saliva queda sobresaturada y se vuelve remineralizante, y cuando la concentración real de iones minerales es menor que la concentración de equilibrio, la saliva queda subsaturada y se vuelve desmineralizante.

El diagnóstico químico también evalúa la actividad enzimática del biofilm, es decir, cuánto están trabajando las enzimas que produce el biofilm sobre los sustratos disponibles en la boca; este dato, junto con el pH salival y el grado de saturación, completa el panorama químico que determina si el ambiente oral favorece la desmineralización o la remineralización.

Los marcadores bioquímicos de inflamación se cuantifican analizando el fluido crevicular gingival, el líquido que se filtra desde los tejidos de soporte del diente hacia el surco que rodea a la encía. Este análisis del fluido crevicular gingival mide la concentración de mediadores como la interleucina 1 beta, la prostaglandina E2 y las metaloproteinasas de matriz, las mismas enzimas capaces de degradar el tejido conectivo que sostiene al diente.

Para conocer directamente la composición mineral del esmalte dental sin necesidad de extraer una muestra, se utiliza una técnica de espectroscopía óptica que identifica esa composición mineral del esmalte dental in situ y que puede detectar cambios en la relación entre el componente mineral y el componente orgánico del esmalte dental.

En conjunto, estos métodos entregan un mismo conjunto de variables medidas del equilibrio químico oral: el pH, la concentración de calcio, la concentración de fosfato, la concentración de fluoruro, la capacidad tampón y el fluido crevicular gingival. A partir de estas variables medidas, el diagnóstico químico determina valores derivados como el grado de saturación, el pH crítico por debajo del cual la saliva deja de proteger al esmalte dental, el riesgo cariogénico global y un índice de inflamación periodontal que resume, para todo el equilibrio químico oral, qué tan lejos está la boca de mantenerse en un estado remineralizante.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile