A10 Xerostomía
Tópico
La xerostomía es la sensación subjetiva de boca seca, y con frecuencia se asocia a la hiposalivación, que es la reducción objetivamente medible del flujo salival: se considera hiposalivación cuando el flujo salival en reposo cae por debajo de aproximadamente un décimo de mililitro por minuto. Aunque la xerostomía y la hiposalivación suelen presentarse juntas, la primera es lo que la persona percibe y la segunda es lo que se mide directamente en la glándula salival.
La saliva cumple varias funciones críticas dentro de la boca: lubrica los tejidos blandos y los dientes, protege frente a microorganismos gracias a componentes como la inmunoglobulina A secretora, la lisozima y la lactoferrina, mantiene tamponado el pH de la boca para que no se vuelva demasiado ácido, favorece la remineralización del esmalte dental y aclara de la boca los sustratos cariogénicos que dejan los alimentos.
Cuando sobreviene la hiposalivación, todos estos equilibrios que la saliva mantenía se rompen al mismo tiempo, y de esa ruptura simultánea surgen varias consecuencias: aparece una caries rampante que avanza mucho más rápido que la caries dental habitual, se favorece la enfermedad periodontal, se instala con facilidad la candidiasis oral, y la persona empieza a tener dificultad para deglutir y para hablar por la falta de lubricación de los tejidos de la boca.
El flujo salival basal, el que se mantiene en reposo fuera de los episodios de hiposalivación aguda, depende de dos factores: de la función acinar glandular, es decir, de cuánta saliva son capaces de producir los acinos de las glándulas salivales, y del estímulo nervioso autónomo que activa a esos acinos para que secreten. Cuando cualquiera de estos dos factores disminuye, el flujo salival basal también disminuye.
En la xerostomía que producen la radioterapia de cabeza y cuello, la función acinar glandular se pierde porque el parénquima glandular que contiene a los acinos es destruido de forma irreversible por la radiación. Esta destrucción del parénquima glandular no aumenta de forma simplemente proporcional a la dosis de radiación recibida, sino que combina un componente que crece en proporción directa a la dosis con otro componente que crece en proporción al cuadrado de la dosis, de modo que dosis de radiación cada vez mayores destruyen el parénquima glandular de forma desproporcionadamente más intensa.
Además de reducirse en cantidad, la saliva que todavía se produce en la xerostomía cambia de calidad: su viscosidad aumenta drásticamente y se vuelve una saliva espesa. Cuanto más aumenta esta viscosidad, menor es la capacidad de esa saliva para distribuirse por toda la boca y para cumplir su función de lubricación descrita al comienzo.
Esta saliva espesa y con menor capacidad de distribución también aclara mucho más lentamente los sustratos cariogénicos que quedan sobre los dientes: el tiempo que tarda la boca en aclarar esos sustratos, que en una persona con salivación normal es de entre diez y quince minutos, se prolonga en la xerostomía a más de sesenta minutos. Ese aclaramiento tan lento es, junto con la pérdida de las demás funciones protectoras de la saliva descritas al comienzo, lo que explica por qué la boca seca de la xerostomía termina produciendo la caries rampante y las demás consecuencias que se describieron para la hiposalivación.
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