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A5 Maloclusión

Tópico

La maloclusión es cualquier desviación del patrón normal de contacto oclusal y de la relación esquelética entre los maxilares. Cuando la relación esquelética entre los maxilares es normal, los molares superiores e inferiores encajan en una relación molar equilibrada; cuando esa relación esquelética entre los maxilares se desvía, la mandíbula puede quedar retruida respecto al maxilar superior, generando una relación molar en la que los dientes inferiores quedan retrasados frente a los superiores, o puede quedar protruida respecto al maxilar superior, generando la relación molar opuesta, con los dientes inferiores adelantados frente a los superiores.

Además de esta desviación esquelética, la maloclusión puede manifestarse como contactos prematuros: puntos donde un diente toca a su antagonista antes que el resto de los dientes, de modo que la fuerza oclusal se concentra en ese único punto de contacto en lugar de repartirse entre múltiples contactos como ocurre en una oclusión normal. Cuanto más se concentra la fuerza oclusal en un contacto prematuro, mayor es la sobrecarga local que soportan el diente afectado, su ligamento periodontal y el hueso alveolar que lo rodea.

El tratamiento ortodóntico aprovecha ese mismo principio de que una fuerza sostenida sobre el diente termina afectando al ligamento periodontal y al hueso alveolar, pero en lugar de una fuerza descontrolada y concentrada como la de un contacto prematuro, aplica una fuerza controlada, de entre cincuenta y trescientos gramos, dirigida en el sentido en que se quiere mover el diente. Esa fuerza controlada activa el remodelado óseo alveolar de manera opuesta en cada lado del diente: en el lado hacia el que se dirige el movimiento, donde el ligamento periodontal queda comprimido, el hueso alveolar se resorbe para abrir paso al diente, mientras que en el lado opuesto, donde el ligamento periodontal queda traccionado, el hueso alveolar se deposita de nuevo para rellenar el espacio que el diente deja atrás.

Dentro de este remodelado óseo alveolar, el movimiento del diente no ocurre de una sola vez sino en tres fases sucesivas. En la primera fase, el diente se desplaza de inmediato dentro del espacio elástico que le permite el ligamento periodontal, sin que todavía haya cambiado el hueso alveolar. En la segunda fase, ese desplazamiento inicial se agota y el diente solo sigue avanzando a medida que el hueso alveolar del lado comprimido se va resorbiendo progresivamente, abriendo paso de forma gradual. Si la fuerza controlada se retira antes de que el hueso alveolar del lado opuesto termine de depositarse, sobreviene una tercera fase de recaída, en la que el diente tiende a volver hacia su posición original.

Cuando la desviación de la relación esquelética entre los maxilares descrita al comienzo es leve, el movimiento dentario logrado mediante este remodelado óseo alveolar basta para compensar la discrepancia maxilo-mandibular sin tocar el hueso de los propios maxilares. Pero cuando la discrepancia maxilo-mandibular es demasiado grande para que el movimiento dentario por sí solo la resuelva, la maloclusión deja de poder corregirse solo con compensaciones dentales y requiere una cirugía ortognática que reposicione directamente los maxilares.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile