M7 Neuroinflamacion sistemica
Tópico
La microglia, la célula inmune residente del sistema nervioso central, se activa de forma sostenida en respuesta a señales de daño, y es esta activación sostenida de la microglia la que define la neuroinflamación sistémica.
La microglia activada libera citoquinas proinflamatorias que producen tres efectos distintos. Primero, estas citoquinas proinflamatorias aumentan la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, en la misma línea que ya se describe para el efecto de masa de un tumor cerebral. Segundo, inducen una conducta de enfermedad, es decir, una reducción de la motivación y del comportamiento exploratorio. Tercero, deterioran la plasticidad sináptica, extendiendo el mismo mecanismo de plasticidad ya descrito para el peso efectivo de la sinapsis en otro modelo, en paralelo directo con el mecanismo que la depresión mayor usa para deteriorar esa misma plasticidad sináptica.
Cuando esta activación de la microglia y la neuroinflamación sistémica que produce se vuelven crónicas y sostenidas, pueden inducir una neurodegeneración progresiva, extendiendo el mismo concepto de población neuronal ya descrito en el modelo del neurodesarrollo.
En condiciones normales, sin embargo, la microglia no permanece activada de forma indefinida: el sistema tiende a resolver la neuroinflamación sistémica y la microglia retorna a un estado citoquínico basal, el mismo estado del que partió antes de recibir la señal de daño que la activó. En conjunto, es esta misma microglia, activada por señales de daño y liberando citoquinas proinflamatorias que afectan la barrera hematoencefálica, la conducta y la plasticidad sináptica, la que determina si la neuroinflamación sistémica se resuelve y retorna a su estado citoquínico basal o si, en cambio, se vuelve crónica y termina induciendo neurodegeneración progresiva.
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