M1 Niveles de consciencia y coma
Tópico
El nivel de consciencia se modela como el producto de dos componentes distintos: la activación talamocortical que proviene del sistema reticular activador ascendente, y la capacidad de integración de información de la red cortical, una extensión de la misma conectividad efectiva ya usada para describir la red cortical en otro modelo.
Como el nivel de consciencia es el producto de estos dos componentes, una activación talamocortical alta sin una capacidad de integración de información suficiente no produce consciencia plena, y de la misma forma, una capacidad de integración de información alta sin una activación talamocortical suficiente tampoco produce consciencia plena. Esta disociación entre los dos componentes del nivel de consciencia se observa clínicamente en el estado vegetativo, donde la activación talamocortical está presente pero la capacidad de integración de información está ausente, en contraste con el sueño profundo, donde la capacidad de integración de información es solo parcial y la activación talamocortical es baja.
La escala de Glasgow se modela como una función sigmoidea del nivel de consciencia continuo: para niveles de consciencia muy bajos, la escala de Glasgow cambia poco; para niveles de consciencia intermedios, la escala de Glasgow cambia rápidamente; y para niveles de consciencia muy altos, la escala de Glasgow vuelve a cambiar poco, acercándose a su valor máximo. Esta función sigmoidea es útil para mapear el nivel de consciencia continuo del modelo a la práctica clínica, donde la escala de Glasgow se usa de forma estandarizada.
Tras una lesión aguda, el nivel de consciencia sigue una dinámica de deterioro y de recuperación a lo largo del tiempo. El metabolismo cerebral global, una extensión de la misma tasa metabólica cerebral de oxígeno ya definida en el modelo de acoplamiento neurovascular, se reduce proporcionalmente a este nivel de consciencia: cuanto más bajo es el nivel de consciencia, menor es el metabolismo cerebral global. Esta relación proporcional entre el metabolismo cerebral global y el nivel de consciencia constituye la base fisiológica de las técnicas de monitorización que se usan en cuidados intensivos. En conjunto, es este mismo nivel de consciencia, producto de la activación talamocortical y de la capacidad de integración de información de la red cortical, el que determina tanto la puntuación en la escala de Glasgow como el metabolismo cerebral global de una persona, y el que sigue su propia dinámica de deterioro y recuperación tras una lesión aguda.
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