A3 Alzheimer (placas amiloides, ovillos tau)
Tópico
La neurona es el centro alrededor del cual se desarrolla la enfermedad de Alzheimer, entendida como una cascada de agregación proteica que ataca a la neurona desde dos frentes distintos y que termina reduciendo la densidad sináptica de la neurona antes de provocar su muerte. El primero de esos frentes ocurre fuera de la neurona: el beta-amiloide se acumula en el espacio extracelular que rodea a la neurona, y esa acumulación depende del balance entre cuánto beta-amiloide se produce y cuánto beta-amiloide se depura de forma fisiológica. Cuando la producción de beta-amiloide supera la capacidad de aclaramiento de la neurona, el beta-amiloide deja de eliminarse al mismo ritmo en que se genera y comienza a acumularse de forma sostenida alrededor de la neurona.
Esta acumulación de beta-amiloide alrededor de la neurona no ocurre de manera uniforme, sino en dos etapas sucesivas: primero se forman pequeños núcleos de agregación, y luego esos núcleos crecen incorporando más beta-amiloide hasta formar agregados de mayor tamaño. Cuanto más beta-amiloide se acumula alrededor de la neurona, más agregados de este tipo se forman, y estos agregados de beta-amiloide son los que, al entrar en contacto con el interior de la neurona, activan un grupo de kinasas capaces de modificar químicamente a otra proteína, la proteína tau, que hasta ese momento no había participado en el proceso.
Dentro de la neurona, ese grupo de kinasas activadas por los agregados de beta-amiloide hiperfosforila a la proteína tau, es decir, le añade un exceso de grupos fosfato que altera su comportamiento normal. La proteína tau hiperfosforilada pierde su función habitual y, en cambio, se agrega con otras moléculas de proteína tau hiperfosforilada, formando dentro de la neurona unas estructuras llamadas ovillos neurofibrilares. Cuanto más se hiperfosforila la proteína tau, más rápido crecen los ovillos neurofibrilares dentro de la neurona.
Tanto la acumulación de beta-amiloide alrededor de la neurona como el crecimiento de los ovillos neurofibrilares dentro de la neurona convergen en el mismo efecto sobre la neurona: ambos procesos reducen la densidad sináptica de la neurona, el punto de encuentro entre las dos cascadas mencionado desde el comienzo. Cuanto mayor es la acumulación de beta-amiloide y cuanto más avanzan los ovillos neurofibrilares, menor es la densidad sináptica que le queda a la neurona, lo que reduce su capacidad de comunicarse con otras neuronas.
Cuando la densidad sináptica de la neurona cae lo suficiente, la neurona muere, y esa muerte neuronal es proporcional a la carga de ovillos neurofibrilares que se acumularon dentro de ella: cuantos más ovillos neurofibrilares contiene la neurona, mayor es la probabilidad de que la neurona muera. Esta muerte, repetida en muchas neuronas a la vez, es lo que se traduce clínicamente en un deterioro cognitivo progresivo, porque cada neurona que muere deja de aportar al conjunto la densidad sináptica y la comunicación que sostenían las funciones cognitivas antes de que la enfermedad de Alzheimer comenzara a afectar a la neurona.
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