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A2 Parkinson (circuito de ganglios basales, perdida dopaminergica)

Tópico

El circuito cortico-ganglios basales-tálamo-cortical regula normalmente el movimiento voluntario gracias al aporte continuo de dopamina que reciben sus núcleos estriatales. Dentro de este circuito, las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra son las que producen esa dopamina, y en la enfermedad de Parkinson estas neuronas se degeneran de forma progresiva, lo que reduce la disponibilidad de dopamina estriatal. Cuanta menos dopamina estriatal llega al circuito cortico-ganglios basales-tálamo-cortical, más se desequilibran entre sí las dos vías que lo atraviesan.

De las dos vías del circuito cortico-ganglios basales-tálamo-cortical, la vía directa facilita el movimiento a través de una familia de receptores dopaminérgicos que responde a la dopamina estriatal, mientras que la vía indirecta inhibe el movimiento a través de otra familia de receptores dopaminérgicos distinta. Cuando la dopamina estriatal escasea, la vía directa pierde el estímulo que la mantiene activa y facilita menos el movimiento, mientras que la vía indirecta queda relativamente más activa e inhibe más el movimiento; este desequilibrio entre la vía directa y la vía indirecta es el que termina desplazando la salida del circuito cortico-ganglios basales-tálamo-cortical hacia la inhibición.

Esa salida del circuito cortico-ganglios basales-tálamo-cortical corresponde al globo pálido interno, cuya actividad resulta del balance entre la vía directa y la vía indirecta: cuando la vía indirecta domina sobre la vía directa, el globo pálido interno aumenta su inhibición sobre el tálamo, y esta mayor inhibición sobre el tálamo es la que reduce la facilitación motora que el tálamo normalmente aporta al circuito cortico-ganglios basales-tálamo-cortical.

Este mismo desequilibrio entre la vía directa y la vía indirecta favorece, además, la aparición de oscilaciones patológicas en el rango de frecuencia beta dentro del circuito cortico-ganglios basales-tálamo-cortical, modeladas con el mismo marco de osciladores acoplados usado para describir la sincronización de otras redes neuronales. Cuanto más desequilibradas están la vía directa y la vía indirecta, mayor es la potencia de estas oscilaciones en el rango beta, y esa potencia se correlaciona clínicamente con el grado de bradicinesia, es decir, con cuánto se enlentece el movimiento.

En conjunto, la degeneración progresiva de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra explica por qué el circuito cortico-ganglios basales-tálamo-cortical termina produciendo tanto la pérdida de facilitación motora por el aumento de inhibición del globo pálido interno sobre el tálamo como el aumento de la potencia de las oscilaciones en el rango beta: ambos efectos nacen del mismo desequilibrio entre la vía directa y la vía indirecta, y ambos se traducen clínicamente en la lentitud de movimiento que caracteriza a la enfermedad de Parkinson. Cuanto más avanza la degeneración de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, menos dopamina estriatal llega al circuito cortico-ganglios basales-tálamo-cortical, y más se agravan tanto la inhibición del tálamo como la potencia de las oscilaciones en el rango beta, con lo que la bradicinesia del paciente se hace más pronunciada.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile