D12 Ergoespirometría (VO máx)
Tópico
La ergoespirometría es una prueba de esfuerzo cardiopulmonar que mide simultáneamente el consumo de oxígeno, la producción de dióxido de carbono, la frecuencia cardíaca y la carga de trabajo durante un protocolo de ejercicio incremental, en el que la carga de trabajo aumenta progresivamente hasta que la persona alcanza su límite de esfuerzo.
Con estas cuatro variables medidas simultáneamente, la ergoespirometría operacionaliza directamente el balance energético, identificando tres valores: el consumo máximo de oxígeno, el umbral anaeróbico y la eficiencia mecánica.
El primer valor es el consumo máximo de oxígeno: a medida que la carga de trabajo aumenta durante el protocolo de ejercicio incremental, el consumo de oxígeno también aumenta, hasta que llega un punto en el que, aunque la carga de trabajo siga subiendo, el consumo de oxígeno deja de crecer; ese punto es el consumo máximo de oxígeno, y representa el límite superior de la capacidad del cuerpo para producir energía a partir de oxígeno.
El segundo valor es el umbral anaeróbico: durante el mismo protocolo de ejercicio incremental, llega un punto en el que la producción de dióxido de carbono empieza a aumentar más rápido que el consumo de oxígeno, porque el cuerpo empieza a depender de una vía de producción de energía que ya no requiere oxígeno para sostener la carga de trabajo; ese punto es el umbral anaeróbico.
El tercer valor es la eficiencia mecánica: la ergoespirometría compara cuánta carga de trabajo produce el cuerpo por cada unidad de consumo de oxígeno que utiliza, y cuanto menos consumo de oxígeno necesita el cuerpo para sostener la misma carga de trabajo, mayor es la eficiencia mecánica que registra.
Con el consumo máximo de oxígeno, el umbral anaeróbico y la eficiencia mecánica ya identificados, la ergoespirometría distingue entre dos causas distintas de intolerancia al ejercicio: cuando el umbral anaeróbico aparece temprano y la eficiencia mecánica desciende, la limitación proviene de la fatiga y el desbalance metabólico, es decir, de la acumulación de metabolitos, el agotamiento de sustratos energéticos o el descenso de la eficiencia mecánica del propio músculo; cuando en cambio el consumo máximo de oxígeno se alcanza antes de que el músculo muestre signos de fatiga, la limitación proviene de una limitación circulatoria al ejercicio, es decir, de que la perfusión tisular, el retorno venoso o el drenaje linfático no logran entregar suficiente oxígeno al músculo aunque este todavía podría seguir trabajando.
Distinguir estas dos causas importa porque no se abordan de la misma manera: una intervención dirigida a la fatiga y el desbalance metabólico no corrige una limitación circulatoria al ejercicio, y la ergoespirometría, al medir el consumo de oxígeno, la producción de dióxido de carbono, la frecuencia cardíaca y la carga de trabajo en el mismo protocolo de ejercicio incremental, es la que permite distinguir cuál de las dos está realmente limitando a la persona.
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