D5 Electromiografía (EMG)
Tópico
La electromiografía registra la actividad eléctrica del músculo mediante electrodos de superficie o electrodos de aguja: los electrodos de superficie capturan esa actividad eléctrica desde la piel, sin penetrar el tejido, mientras que los electrodos de aguja la capturan directamente desde dentro del músculo, y esa diferencia en profundidad determina qué tan preciso o qué tan invasivo resulta cada método.
Con esa actividad eléctrica registrada, la electromiografía operacionaliza directamente la activación muscular: la señal eléctrica que el electrodo capta es, en sí misma, el reflejo directo de cuánta activación muscular el sistema nervioso está enviando al músculo en cada instante.
Además de la activación muscular, la electromiografía operacionaliza los parámetros del controlador motor: a partir de cómo cambia la actividad eléctrica del músculo con la velocidad del movimiento, estima el término proporcional del controlador motor; a partir de cómo evoluciona esa actividad eléctrica en el tiempo, estima el término derivativo del controlador motor; y al registrar la actividad eléctrica de dos músculos opuestos al mismo tiempo, detecta si existe coactivación entre ellos.
Con la activación muscular ya operacionalizada, la electromiografía permite cuantificar la debilidad por inhibición: si el músculo recibe menos activación muscular de la que debería, aunque el propio músculo y la unión neuromuscular funcionen con normalidad, la electromiografía registra una actividad eléctrica menor a la esperada y expone que el origen de la debilidad está en la activación neural, no en el músculo.
Con los parámetros del controlador motor ya operacionalizados, la electromiografía permite detectar patrones de activación anormal en los trastornos neurológicos motores: un aumento del término proporcional del controlador motor que depende de la velocidad del movimiento revela espasticidad, una activación muscular reducida revela paresia o plejía, y una coactivación anormal entre músculos opuestos revela distonía.
La electromiografía también evalúa la fatiga muscular de los músculos respiratorios: al registrar la actividad eléctrica del diafragma y de los músculos intercostales durante la respiración, detecta si esa actividad eléctrica cambia de forma característica a medida que estos músculos se fatigan, revelando si el diafragma o los músculos intercostales están perdiendo la capacidad de sostener la mecánica ventilatoria.
Al registrar directamente la actividad eléctrica del músculo, la electromiografía convierte procesos que de otro modo permanecerían invisibles —la activación muscular, el funcionamiento del controlador motor y la fatiga de un músculo específico— en una señal medible que permite distinguir la debilidad por inhibición, los trastornos neurológicos motores y la fatiga de los músculos respiratorios unos de otros.
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