A8 Limitaciones funcionales del ROM
Tópico
El rango de movimiento articular disponible se reduce por causas físicas cuando algo dentro o alrededor de la articulación impide físicamente que esta alcance el ángulo que debería alcanzar. Esta reducción del rango de movimiento articular puede originarse en cuatro mecanismos distintos.
El primer mecanismo es el aumento de la rigidez del tejido: cuando el tejido que rodea la articulación se vuelve más rígido de lo normal, ese tejido opone más resistencia al movimiento y reduce el rango de movimiento articular disponible.
El segundo mecanismo es la contractura capsular: cuando la cápsula que envuelve la articulación se acorta y pierde elasticidad, esa cápsula contraída limita físicamente cuánto puede desplazarse la articulación y reduce, igual que la rigidez del tejido, el rango de movimiento articular disponible.
El tercer mecanismo son las adherencias: cuando estructuras que deberían deslizarse libremente entre sí quedan pegadas por tejido cicatricial, esas adherencias impiden que esas estructuras se deslicen lo necesario para que la articulación alcance su rango de movimiento articular completo.
El cuarto mecanismo es la retracción muscular: cuando un músculo que cruza la articulación se acorta de forma permanente, ese músculo retraído se opone al movimiento articular en la misma dirección en que debería alargarse, y reduce también el rango de movimiento articular disponible.
Estos cuatro mecanismos —la rigidez del tejido, la contractura capsular, las adherencias y la retracción muscular— producen una limitación cinemática del rango de movimiento articular: una imposibilidad física de alcanzar el ángulo, distinta de la limitación que impone el dolor musculoesquelético. Mientras el dolor musculoesquelético detiene el movimiento antes de alcanzar el ángulo posible porque duele seguir, estos cuatro mecanismos impiden alcanzar ese ángulo aunque no exista ningún dolor.
Para distinguir si la reducción del rango de movimiento articular proviene de estos cuatro mecanismos físicos o de una causa distinta, el modelo compara el rango de movimiento pasivo —el que alcanza la articulación cuando otra persona la mueve sin que el músculo se contraiga— con el rango de movimiento activo —el que la propia persona logra alcanzar contrayendo su músculo—. Cuando la brecha entre el rango de movimiento pasivo y el rango de movimiento activo es pequeña, el déficit es tisular y corresponde a alguno de los cuatro mecanismos descritos antes; cuando esa brecha es grande, el déficit es muscular, porque el tejido sí permite alcanzar el ángulo, pero el músculo no logra generar por sí solo el movimiento hasta ese punto.
ID:583
