D27 Carga y Fatiga
Tópico
Este diagnóstico de fatiga y de carga de entrenamiento de este deportista integra, en general, a un propio indicador mecánico, a un propio indicador fisiológico y a un propio indicador psicológico para cuantificar en consecuencia tanto al estado funcional final de ese mismo deportista como a su propio riesgo de una lesión por sobreuso, exactamente esta misma sobrecarga repetitiva que ya establece otro modelo de este conjunto.
Esta misma carga externa de este deportista, medida en consecuencia en kilos levantados, en kilómetros recorridos o en la propia cantidad de impactos que recibe ese deportista, se combina, en cambio, con su propia carga interna, medida en consecuencia mediante su propia percepción subjetiva de esfuerzo, mediante su propia frecuencia cardíaca y mediante su propio nivel de lactato, para estimar en consecuencia al propio estrés fisiológico final y real de ese mismo deportista.
El modelo de fitness y fatiga de Banister, exactamente el mismo modelo que ya establece otro modelo de este conjunto sobre una fatiga deportiva, predice, en cambio, al propio rendimiento final de este deportista como la diferencia entre su propia adaptación positiva acumulada y su propia fatiga acumulada, modelando en consecuencia a ambas como una respuesta exponencial frente a esta misma carga de entrenamiento de ese deportista.
El propio cociente entre la carga aguda reciente y la carga crónica acumulada de este deportista, según el mismo modelo de Gabbett, cuantifica, en cambio, al propio riesgo final de una lesión de ese deportista: este mismo cociente indica, en consecuencia, un aumento brusco de esta carga de entrenamiento que ese deportista todavía no logra tolerar en cuanto ese mismo cociente supera a un valor crítico determinado, exactamente el mismo incremento excesivo de la carga de entrenamiento que ya establece otro modelo de este conjunto como el factor de riesgo más documentado de todos para esta misma sobrecarga repetitiva. Que este cociente entre esta carga aguda y esta carga crónica de este deportista sea todavía más alto hace que, en consecuencia, este mismo riesgo final de una lesión de ese deportista, en consecuencia, resulte todavía mayor.
Por eso este modelo, con estos tres indicadores mecánico, fisiológico y psicológico con los que se abrió, hace que esta misma fatiga de este deportista se detecte, en cambio, de manera puramente mecánica, a través de una caída de esta misma rigidez de la pierna que ya establece otro modelo de este conjunto, de un aumento de este mismo tiempo de contacto contra el suelo que ya establece otro modelo distinto de este conjunto, de una reducción de este mismo índice de fuerza reactiva que ya establece otro modelo de este conjunto y de una alteración del propio patrón final de esta fuerza de reacción del suelo que ya establecen, en conjunto, todos los modelos anteriores de este conjunto. A partir de esta misma percepción subjetiva de esfuerzo, de esta frecuencia cardíaca, de este nivel de lactato, de un posicionamiento satelital de distancia y de velocidad, de esta plataforma de fuerzas y de un acelerómetro colocado sobre este deportista, este diagnóstico determina en consecuencia tanto a la propia carga de entrenamiento acumulada final de ese deportista como a este mismo cociente entre su carga aguda y su carga crónica, a este mismo modelo de Banister y a cada uno de estos indicadores mecánicos con los que se cierra este modelo completo.
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