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S3 Pez

Tópico

Este pez ha desarrollado, en general, sistemas sensoriales únicos, muy adaptados a este medio acuático que lo rodea. Su línea lateral es, en consecuencia, un sistema mecanosensorial distribuido a lo largo de todo su propio cuerpo que detecta a una perturbación del flujo de esta agua que lo rodea: esta misma línea lateral le permite, en consecuencia, detectar a una presa, a un obstáculo o a un compañero de su propio cardumen incluso dentro de una oscuridad total. Cada neuromasto de esta línea lateral responde, principalmente, a la aceleración de este flujo de agua, y necesita, para activarse, que la cúpula de ese mismo neuromasto se deflecte por encima de un umbral mínimo determinado, muy similar en espíritu al mismo umbral de deflexión de un mecanorreceptor que ya establece otro modelo de este conjunto.

El campo de flujo que genera una presa en movimiento dentro de esta agua resulta, en consecuencia, dipolar, y cae con la distancia exactamente según la misma caída rápida con el cubo de la distancia que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un campo eléctrico dipolar: esto limita, en consecuencia, el alcance efectivo de esta línea lateral a solo unas pocas longitudes del propio cuerpo de este pez. Este mismo pez puede, sin embargo, reconstruir la posición, el tamaño y la velocidad de esta presa integrando, en consecuencia, la distribución completa de este campo de flujo sobre todos los neuromastos de esta línea lateral a la vez, exactamente según la misma fusión óptima de múltiples sensores independientes que ya establece otro modelo distinto de este conjunto. El cardumen completo de este pez puede mantener, en consecuencia, una formación muy precisa gracias a esta misma línea lateral, ahora usada de manera mutua entre todos los peces de ese cardumen entre sí.

Esta electrorrecepción está presente, en cambio, en casi todo grupo basal de peces, y también en algunos grupos no basales que la desarrollaron de manera convergente, como un tiburón, una raya o un pez eléctrico, exactamente según ya establece otro modelo de este conjunto: las ampollas de Lorenzini de un tiburón son, en consecuencia, los sensores más sensibles conocidos de todos, permitiéndole en consecuencia detectar al campo eléctrico de un músculo cardíaco latiendo a una distancia considerable de ese mismo tiburón. Que este músculo cardíaco de una presa potencial esté más cerca de este tiburón hace que, según esta misma sensibilidad extrema de estas ampollas de Lorenzini, este campo eléctrico de ese músculo cardíaco, en consecuencia, resulte todavía más fácil de detectar para ese tiburón.

La vejiga natatoria de este pez no solo sirve, en cambio, para su propia flotabilidad: en muchos peces, esta misma vejiga actúa además como un resonador acústico que amplifica a las ondas de presión de un sonido que llega hasta este pez. La frecuencia de resonancia de Minnaert de esta vejiga natatoria resulta, en consecuencia, inversamente proporcional al propio tamaño de esa vejiga, lo que le permite en consecuencia a este pez sintonizar su propia sensibilidad auditiva, muy similar en espíritu a la misma sintonización en frecuencia que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un corpúsculo de Pacini bien resonante: un pez con una vejiga natatoria más pequeña resuena, en consecuencia, a una frecuencia más alta que un pez con una vejiga natatoria más grande. El acoplamiento mecánico entre esta vejiga natatoria y el oído interno de este pez, a través de una cadena de huesecillos especializados en algunas especies, amplifica en consecuencia todavía más a esta misma sensibilidad auditiva de ese pez.

Por eso este modelo, con esta línea lateral y esta electrorrecepción con las que se abrió, hace que un pez de coral, o hasta un crustáceo, perciba en consecuencia a una visión polarizada de esta luz que lo rodea, mediante fotorreceptores con una orientación ortogonal entre sí de sus propios microvilli: la ley de Malus describe, en consecuencia, la respuesta de cada uno de estos fotorreceptores frente a esta luz polarizada, siendo esta misma respuesta máxima precisamente cuando esta luz llega polarizada de manera paralela al propio eje de ese fotorreceptor. Esta misma polarización de la luz dentro de esta agua de mar varía, en consecuencia, tanto con la profundidad de este pez como con la posición del sol sobre el horizonte, aportándole en consecuencia a este pez una información adicional de orientación y de navegación, muy similar en espíritu a la misma referencia absoluta de orientación que ya establece otro modelo de este conjunto sobre la gravedad de un organismo terrestre. Que esta profundidad de este pez dentro de esta agua de mar cambie hace que, en consecuencia, esta polarización de esta luz que lo rodea, en consecuencia, cambie también con ella, aportándole en consecuencia a este pez una señal adicional sobre su propia posición dentro de esta columna de agua.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile