S2 Insectos
Tópico
Este insecto presenta, en general, sistemas sensoriales altamente especializados y muy eficientes en relación con su propio tamaño corporal. Su ojo compuesto sacrifica, en consecuencia, a esta resolución espacial que ya establece otro modelo de este conjunto, mucho peor que la de un ojo humano equivalente, a cambio de una resolución temporal mucho más alta que la de ese mismo ojo humano, ideal en consecuencia para detectar un movimiento rápido dentro de este entorno. Una mosca de la fruta logra, en consecuencia, detectar a una barra que oscila con una frecuencia muy alta, lo que le permite en consecuencia evadir un ataque con un tiempo de reacción extraordinariamente breve, muy por debajo del tiempo de reacción total que ya establece otro modelo distinto de este conjunto sobre un organismo vertebrado equivalente.
El detector de movimiento de Reichardt, el mismo modelo de Reichardt que ya establece otro modelo de este conjunto, se implementa dentro de unas neuronas especializadas del sistema lobular de esta mosca, y es en consecuencia el modelo de detección de movimiento más verificado experimentalmente de todos, en cualquier especie animal conocida: este mismo detector compara, en consecuencia, a la señal de dos omatidios vecinos de este ojo compuesto, uno de ellos retrasado en el tiempo respecto del otro, y el producto entre ambas señales detecta en consecuencia a una correlación espacio-temporal característica de un movimiento en una dirección particular, exactamente según ya establece este mismo modelo de Reichardt. Este mismo detector de movimiento constituye, en definitiva, la base del sistema de estabilización de vuelo de esta mosca, conocido como respuesta optomotora. Que esta mosca vuele a través de un entorno con un movimiento visual más intenso a su alrededor hace que, según este mismo detector de Reichardt, esta respuesta optomotora de esa mosca, en consecuencia, se active con más fuerza para estabilizar a su propio vuelo.
Una abeja regula, en cambio, tanto su propia altitud como su propia velocidad de vuelo mediante un balance de este flujo óptico que ya establece otro modelo de este conjunto: un vuelo recto a una altura constante exige, en consecuencia, igualar entre sí a este flujo óptico bilateral que esta abeja percibe a ambos lados de su propio cuerpo, y a este flujo óptico ventral que percibe en cambio debajo de él, respectivamente. Esta misma velocidad de vuelo de esta abeja se ajusta, en consecuencia, de manera automática a su propia distancia al suelo: dentro de un túnel estrecho, esta abeja vuela con lentitud, mientras que dentro de un espacio mucho más abierto, esa misma abeja vuela, en cambio, con mucha más rapidez. Que esta distancia entre esta abeja y el suelo que sobrevuela sea menor hace que, según este mismo balance de flujo óptico, esta velocidad de vuelo de esa abeja, en consecuencia, deba reducirse para mantener a ese mismo flujo óptico ventral constante.
La capacidad olfativa de una polilla macho para detectar a una feromona resulta, en cambio, extrema, muy cercana al mismo umbral extraordinariamente bajo que ya establece otro modelo de este conjunto sobre esta misma detección de una feromona por parte de una polilla, cerca en definitiva del límite estocástico impuesto por una sola molécula dentro del volumen de su propio receptor olfativo. Las antenas de la polilla del gusano de seda presentan, en consecuencia, una gran cantidad de sensillas pectinadas repartidas sobre ellas, maximizando en consecuencia el área de captura de estas moléculas odoríferas en el espacio, exactamente según la misma geometría pectinada que ya establece otro modelo de este conjunto sobre la antena de una mariposa. Que estas antenas de esta polilla presenten una cantidad todavía mayor de estas sensillas pectinadas hace que, en consecuencia, esta área de captura de estas moléculas odoríferas, en consecuencia, resulte todavía mayor.
Por eso este modelo, con este ojo compuesto y esta capacidad olfativa extrema con las que se abrió, hace que la navegación por integración de trayectoria de la hormiga del desierto Cataglyphis, la misma integración de trayectoria que ya establece otro modelo de este conjunto, resulte notablemente precisa: esta hormiga recorre, en consecuencia, una distancia considerable dentro de un entorno completamente desprovisto de puntos de referencia externos, y regresa después hasta su propio nido con un error final muy bajo respecto de ese mismo recorrido. Esta hormiga usa, en consecuencia, a la posición del sol como una brújula solar para orientar la dirección de su propio recorrido, y cuenta además a sus propios pasos como un odómetro interno, acumulando en consecuencia, en tiempo real, al vector de desplazamiento total de todo ese recorrido. Que esta hormiga recorra una distancia todavía mayor sin ningún punto de referencia externo disponible hace que, según esta misma integración de trayectoria, este error final acumulado sobre su propia posición, en consecuencia, tienda a crecer, aunque esta hormiga logre mantenerlo, en la práctica, sorprendentemente bajo.
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