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S1 Humanos

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Este ser humano es, ante todo, una especie primordialmente visual: casi un tercio de toda su propia corteza cerebral procesa información visual, la misma información que ya establece otro modelo de este conjunto. La resolución de la fóvea de este ser humano alcanza, en consecuencia, el mismo límite de difracción que ya establece otro modelo de este conjunto, reducida en consecuencia por ese límite físico y por el propio espaciado del mosaico de fotorreceptores de esa misma fóvea. La capacidad total de la retina de este ser humano, comparable a la capacidad de este nervio óptico que ya establece este mismo modelo, resulta, sin embargo, enormemente comprimida hacia una tasa de información mucho más baja dentro de esta percepción consciente de ese ser humano. Que esta capacidad de esta retina de este ser humano sea mayor hace que, según esta misma comprensión hacia esta percepción consciente, esta compresión final necesaria, en consecuencia, resulte todavía más severa.

El sistema auditivo de este ser humano cubre, en consecuencia, el mismo rango audible que ya establece otro modelo de este conjunto, con una resolución de frecuencia equivalente a miles de canales frecuenciales independientes dentro de su propia cóclea. Este mismo sistema auditivo alcanza, además, un rango dinámico considerable mediante una amplificación activa de sus propias células ciliadas externas, muy similar en espíritu a la selectividad en frecuencia que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un corpúsculo de Pacini bien sintonizado, junto con una compresión mecánica adicional de su propia membrana basilar. Que este rango de frecuencia de este sistema auditivo humano se divida en más canales frecuenciales independientes dentro de esta cóclea hace que, en consecuencia, este mismo sistema auditivo, en consecuencia, discrimine con más precisión entre dos frecuencias sonoras muy cercanas entre sí.

Este tacto de este ser humano presenta, en cambio, los cuatro tipos de mecanorreceptores que ya establece otro modelo de este conjunto sobre esta piel glabra, sin pelo, de este mismo ser humano: los corpúsculos de Meissner, sensibles a una vibración de una frecuencia relativamente baja; los corpúsculos de Pacini, sensibles en cambio a una frecuencia mucho más alta; los discos de Merkel, sensibles a una textura fina; y las terminaciones de Ruffini, sensibles en cambio a un estiramiento de esta misma piel. La densidad de estos cuatro tipos de mecanorreceptores resulta máxima, en consecuencia, sobre la yema de un dedo de este ser humano, y mínima en cambio sobre su propia espalda, exactamente según la misma relación entre esta densidad de un sensor y su propia resolución que ya establece otro modelo distinto de este conjunto. Que esta densidad de estos mecanorreceptores sobre una región particular de esta piel sea mayor hace que, en consecuencia, esta resolución táctil de este ser humano sobre esa misma región, en consecuencia, resulte también mayor.

Este olfato de este ser humano, aunque inferior al de la mayoría de los demás mamíferos, presenta todavía varios cientos de tipos de receptores olfativos funcionales entre sí, y logra en consecuencia discriminar entre una cantidad enorme de mezclas odorantes distintas, gracias a la misma cinética de unión receptor-ligando que ya establece otro modelo de este conjunto sobre esta quimiorrecepción. Este gusto de este ser humano se organiza, en cambio, alrededor de solo cinco sabores básicos, mediados en consecuencia por numerosas papilas gustativas repartidas sobre su propia lengua. Que este ser humano disponga de más tipos de receptores olfativos funcionales entre sí hace que, según esta misma cinética de unión receptor-ligando, este mismo ser humano, en consecuencia, discrimine entre una variedad todavía mayor de mezclas odorantes distintas.

Por eso este modelo, con esta capacidad visual comprimida y estos cuatro canales sensoriales con las que se abrió, hace que la velocidad de procesamiento de información de este ser humano disminuya, en consecuencia, de manera muy pronunciada desde esta periferia sensorial hasta su propia conciencia final: cada nivel sucesivo de este procesamiento comprime y selecciona, en consecuencia, a la información disponible en el nivel anterior, exactamente según la misma ganancia de información que ya establece otro modelo de este conjunto sobre una exploración activa de este entorno. Esta misma jerarquía de compresión refleja, en definitiva, un principio de codificación eficiente propio de este ser humano: solo la información verdaderamente relevante para su propia acción termina llegando, en consecuencia, hasta esta conciencia final de ese mismo ser humano. Que un nivel particular de este procesamiento comprima con más fuerza a esta información disponible hace que, en consecuencia, esta información que finalmente llega hasta esta conciencia de este ser humano, en consecuencia, resulte todavía más selectiva y más relevante para su propia acción.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile