E32 Distancia y profundidad
Tópico
Esta estimación de distancia y de profundidad resulta crítica, para cualquier organismo que percibe, tanto para su propia navegación como para la captura de una presa o la evitación de un obstáculo: los mecanismos físicos disponibles para lograr esta misma estimación son el tiempo de vuelo de una señal activa, ya sea una ecolocalización, la disparidad binocular de una visión estereoscópica pasiva, el paralaje de movimiento de un flujo óptico igualmente pasivo, un gradiente de textura como señal monocular pasiva, y el desenfoque de una imagen sobre esta misma retina.
Esta ecolocalización por tiempo de vuelo es el método más preciso de todos ellos a una distancia corta: la resolución en distancia que este método logra alcanzar depende, en consecuencia, de la resolución temporal del propio pulso emitido por este organismo, la misma resolución temporal que ya establece otro modelo de este conjunto sobre el compromiso entre esta resolución temporal y esta resolución espectral de cualquier pulso sonoro. Un murciélago, con un pulso relativamente largo, alcanza en consecuencia una resolución en distancia bastante más gruesa que la que alcanza un delfín, con un pulso mucho más breve todavía, exactamente según ya anticipa este mismo modelo sobre esta ecolocalización de un murciélago que ya establece otro modelo distinto de este conjunto. La ecuación de sonar determina, además, el rango máximo de detección de esta misma ecolocalización, en función de esta intensidad emitida, de esta pérdida de transmisión y de la fuerza de blanco del objeto reflectante. Que este pulso emitido por este organismo sea más breve hace que, según esta misma ecolocalización por tiempo de vuelo, esta resolución en distancia que este organismo logra alcanzar, en consecuencia, sea todavía mejor.
Esta disparidad binocular explota, en cambio, a la separación entre ambos ojos de este organismo: un objeto cercano produce, en consecuencia, una disparidad mucho mayor entre ambas imágenes retinianas de este organismo que un objeto lejano, y la precisión de esta misma estereopsis disminuye, en consecuencia, de manera muy pronunciada con el cuadrado de esta distancia al objeto observado. Esta misma estereopsis resulta útil, en consecuencia, solo hasta una distancia moderada en un ser humano, más allá de la cual esta disparidad binocular ya resulta demasiado pequeña para distinguirse con fiabilidad: es precisamente esta misma combinación entre ambos ojos, exactamente según ya establece otro modelo de este conjunto sobre la fusión óptima de dos estimadores independientes, la que le permite a este ser humano lograr, en consecuencia, una agudeza de profundidad mucho mejor que la que lograría con un solo ojo. Que este objeto observado se aleje todavía más de este organismo hace que, según esta misma dependencia con el cuadrado de esta distancia, esta precisión de esta estereopsis, en consecuencia, empeore de manera muy pronunciada.
El paralaje de movimiento es, en cambio, la principal señal de profundidad disponible para un animal monocular, como muchas aves o muchos insectos: un objeto más cercano a este animal produce, en consecuencia, una velocidad óptica mayor sobre esta retina de ese mismo animal que un objeto más lejano, para una misma velocidad propia de ese animal en movimiento. Una abeja o una langosta usan, en consecuencia, de manera activa, el movimiento de su propia cabeza para generar deliberadamente a este mismo paralaje de movimiento y estimar, en consecuencia, la distancia a un objeto cercano, exactamente según la misma estrategia activa que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un murciélago que emite sus propios pulsos de ecolocalización en lugar de esperar pasivamente a una señal externa. Que este animal monocular mueva su propia cabeza con más amplitud hace que, en consecuencia, este paralaje de movimiento generado, en consecuencia, resulte más pronunciado y más fácil de usar para estimar a esta distancia de este objeto cercano.
Por eso este modelo, con esta ecolocalización activa y esta disparidad binocular pasiva con las que se abrió, hace que este desenfoque de una imagen sobre esta retina sirva, en consecuencia, como una señal monocular adicional de esta misma distancia: la fotorrecepción de un objeto que queda fuera de este foco produce, en consecuencia, un círculo de confusión sobre esta retina proporcional al alejamiento de ese objeto respecto de este punto focal exacto. Un animal con una pupila muy asférica, como un pulpo o una mantis marina, explota en consecuencia, de manera activa, a la aberración cromática de este desenfoque para estimar a esta distancia de un objeto sin necesitar, para ello, ningún movimiento adicional de su propia cabeza ni de sus propios ojos. Que este objeto observado se aleje todavía más de este punto focal exacto de este ojo hace que, en consecuencia, este círculo de confusión sobre esta retina, en consecuencia, resulte todavía mayor.
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