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E23 Contacto y Deformación

Tópico

Este tacto es el sentido del contacto mecánico y de la deformación de este tejido de quien percibe: los mecanorreceptores cutáneos de ese mismo tejido, los corpúsculos de Meissner, los corpúsculos de Pacini, los corpúsculos de Ruffini y las células de Merkel, responden cada uno a un aspecto distinto de esta misma deformación, ya sea a la presión estática, a la velocidad de esta deformación, a su aceleración o a una vibración sobre ella. Cada uno de estos cuatro tipos de mecanorreceptores actúa, en consecuencia, como un sensor especializado en una banda de frecuencia y en un tipo de deformación distintos entre sí, exactamente según ya establece otro modelo de este conjunto sobre esta misma estrategia de especializar a un sensor biológico dentro de una banda estrecha. Que este tejido de quien percibe se deforme de una manera particular, dentro de la banda de frecuencia propia de uno de estos cuatro mecanorreceptores, hace que, en consecuencia, sea precisamente ese mecanorreceptor, y no los otros tres, el que responda con más fuerza a esa misma deformación.

La ley de Hertz describe la mecánica de un contacto esférico dentro de este tejido blando de quien percibe: esta fuerza de este contacto crece, con esta indentación de este tejido, de manera más pronunciada que si esta relación fuera simplemente lineal entre ambas, produciendo en consecuencia una respuesta mucho más sensible a una indentación pequeña que la que produciría esa misma relación lineal. La deflexión umbral que un corpúsculo de Meissner de este tejido todavía logra detectar resulta, en consecuencia, comparable a la rugosidad de una superficie muy lisa, y esta misma deflexión umbral resulta, en consecuencia, detectable con la punta de un dedo de quien percibe. Que esta indentación de este tejido blando sea todavía más pequeña hace que, según esta misma ley de Hertz, esta fuerza de este contacto, en consecuencia, crezca de manera todavía más sensible frente a cada incremento adicional de esa misma indentación.

Los corpúsculos de Pacini de este tejido actúan, en cambio, como osciladores mecánicos resonantes: su propia frecuencia de resonancia coincide, de manera notable, con las frecuencias de vibración más informativas para percibir una textura fina o un deslizamiento sobre esta piel de quien percibe. Su factor de calidad alto, la misma noción de selectividad en frecuencia que ya establece otro modelo de este conjunto sobre un filtro sintonizado biológico, los vuelve, en consecuencia, muy selectivos dentro de esta banda de frecuencia propia de su propia resonancia, pero también muy insensibles fuera de esa misma banda: son estos mismos corpúsculos de Pacini, en definitiva, los responsables de esta sensación de vibración y de distinguir si una superficie resulta rugosa o lisa al tacto. Que una vibración sobre este tejido se acerque más a esta frecuencia de resonancia de estos corpúsculos de Pacini hace que, en consecuencia, esa misma vibración sea percibida con mucha más intensidad que una vibración de una frecuencia muy distinta de esa misma frecuencia de resonancia.

La velocidad de una onda transversal dentro de esta piel de quien percibe, la misma dependencia entre esta velocidad y las propiedades de este medio que ya establece otro modelo de este conjunto, resulta muy lenta en comparación con esta velocidad del sonido en el aire: estas vibraciones táctiles se propagan, en consecuencia, por todo el cuerpo de quien percibe como ondas de cizalla de esta misma velocidad lenta, lo que explica en consecuencia la sensación de una vibración que se propaga más allá del punto exacto de contacto. El zumbido de un motor, tocado apenas con un dedo, se siente en consecuencia a lo largo de toda la mano de quien lo toca, y no solo en ese punto exacto de contacto con ese mismo motor. Que esta piel de quien percibe presente una rigidez elástica más baja hace que, según esta misma dependencia entre esta velocidad y estas propiedades de este medio, esta onda de cizalla, en consecuencia, se propague todavía más lenta por todo este tejido.

Por eso este modelo, con estos cuatro mecanorreceptores y esta onda de cizalla con las que se abrió, hace que la profundidad de penetración de una vibración dentro de este tejido viscoelástico determine, en consecuencia, cuántos de estos mecanorreceptores resultan activados de manera simultánea por esa misma vibración: a una frecuencia alta, esta profundidad de penetración decrece, y solo los mecanorreceptores más superficiales de este tejido, en consecuencia, responden a esa vibración; a una frecuencia baja, en cambio, esta misma señal penetra mucho más profundo dentro de este tejido, y activa en consecuencia a los corpúsculos de Ruffini que ya establece este mismo modelo, ubicados en la dermis mucho más profunda de este tejido. Esta misma dependencia de esta profundidad de penetración con la frecuencia de esta vibración resulta, en definitiva, fundamental para la percepción de una textura sobre esta piel de quien percibe. Que esta vibración sobre este tejido tenga una frecuencia más alta hace que, en consecuencia, esta profundidad de penetración de esa vibración, en consecuencia, sea menor, y que solo estos mecanorreceptores más superficiales de este tejido, en consecuencia, resulten activados por ella.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile