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E12 Magnitudes físicas disponibles en el medio

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Este entorno físico que rodea a quien percibe contiene múltiples magnitudes distintas capaces de portar información sobre él, la misma información que ya establece otro modelo de este conjunto: los campos electromagnéticos, como la luz, la radio o el infrarrojo; las ondas mecánicas, como el sonido, la vibración o un temblor sísmico; los campos térmicos, como un flujo de calor o un gradiente de temperatura; los gradientes de concentración química; el campo gravitacional; y el campo magnético de esta misma Tierra. Que este entorno físico ofrezca una magnitud adicional entre todas estas magnitudes disponibles hace que, en consecuencia, exista una fuente de información adicional sobre ese mismo entorno para cualquier receptor capaz de detectarla.

La ley inversa del cuadrado es, entre todas estas magnitudes físicas de este entorno, una de las más universales de todas: aplica tanto a esta radiación electromagnética como a este sonido que se propaga en un espacio libre, y también a un olor que se dispersa sin ninguna convección de por medio, determinando en consecuencia el alcance efectivo de cualquier sensor que intente detectar a cualquiera de estas señales. Que la distancia entre este sensor y la fuente de esta señal se duplique hace que, según esta misma ley inversa del cuadrado, la intensidad de esa señal que llega hasta este sensor, en consecuencia, se reduzca a solo una cuarta parte de su valor original. Un organismo que necesita detectar a una señal ya débil por esta misma atenuación ha evolucionado, en consecuencia, receptores de una sensibilidad muy alta, la misma sensibilidad de este canal sensorial que ya establece otro modelo de este conjunto, precisamente para compensar a esta atenuación.

Estas ondas mecánicas de este entorno transportan, en partes iguales entre sí, tanto energía cinética como energía potencial a lo largo de toda su propagación: en el agua, con una densidad alta y una rigidez elástica también alta, este sonido viaja mucho más rápido y se atenúa mucho menos que ese mismo sonido en el aire, lo que explica en consecuencia la supremacía de esta audición bajo el agua que exhiben un pez o un cetáceo frente a un animal terrestre equivalente. Que este medio de propagación de este sonido sea más denso y más rígido, como sucede con esta agua frente a este aire, hace que este sonido, en consecuencia, viaje más rápido y se atenúe mucho menos a lo largo de su propio recorrido.

Estos gradientes de concentración química de este entorno se dispersan, en cambio, por difusión, siguiendo la misma solución de Fick para una fuente puntual: esta misma dependencia implica que una señal química llega más tarde cuanto mayor es la distancia que debe recorrer desde su fuente, y que esa misma señal química se diluye, además, con el cuadrado de esa distancia recorrida. Estos gradientes de concentración química resultan, en definitiva, la única magnitud física de todas las que ya establece este modelo que un quimiorreceptor, ya sea una nariz, un órgano del gusto o una antena, logra detectar de manera directa. Que la fuente de esta señal química se encuentre más lejos de este quimiorreceptor hace que, según esta misma solución de Fick, esta señal química, en consecuencia, llegue más tarde hasta él y con una concentración mucho más diluida.

Por eso este modelo, con esta ley inversa del cuadrado y estos gradientes de concentración química con las que se abrió, hace que el campo magnético de esta misma Tierra sirva, para numerosas especies como un ave migratoria, una tortuga o incluso una bacteria, como una referencia absoluta de orientación: la variación espacial de este campo magnético terrestre resulta muy lenta a lo largo de grandes distancias, lo que lo vuelve, en consecuencia, muy estable como una suerte de brújula biológica, aunque poco útil, en cambio, para una localización todavía más fina dentro de una distancia corta. Que esta especie necesite detectar a este campo magnético terrestre para orientarse hace que, en consecuencia, deba desarrollar un sensor biológico de una resolución extremadamente alta, capaz de distinguir variaciones mucho más pequeñas que esta misma variación espacial lenta con la que se abrió este párrafo.

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gphysics.net - Dr. Willy H. Gerber
Palos Verdes, Costa de Corral, Región de los Rios, Chile